SANTA COMBA (Bande. Orense).



 SANTA COMBA (Bande. Orense).


 Comba es un nombre poco común. Deriva de la mártir del siglo III santa Colomba de Sens. Bien, hoy visitaremos un templo advocado a esta Comba en la localidad orensana de Bande. El escritor y político gallego Ramón Otero Pedrayo en su Historia de Galicia nos indica que antes de ser santa fue meiga y nos lo acredita con una leyenda: 

"Hubo un día en el que, en un cruce de caminos, se encontró con Nuestro Señor Jesucristo, quien con rostro amable le preguntó: Comba, ¿a dónde vas? Y Comba respondió: «Vou ejercitar o meu oficio». El Señor se puso serio y le dijo: «Comba, Comba enmeigar enmeigarás, pero no meu Reino non entrarás». (Creo que se entiende).

 Al oír esto Comba tuvo miedo, se convirtió, hizo penitencia y llegó a ser canonizada. 

El templo se encuentra rodeado por un murete bajo y una cancela. Me encanta visitar estos edificios en Galicia, la humedad, el musgo, le dan a las piedras una apariencia, un encanto especial.




Nos encontramos frente a uno de los templos más antiguos de Galicia, tiene un origen visigodo o suevo. Podemos datarlo en el siglo VII o VIII aunque es probable que su construcción se hiciera sobre un templo anterior. Fue construido como parte de un monasterio del que no queda ningún vestigio. Este desaparecido monasterio sería femenino, aunque hay opiniones que también podría ser mixto. A lo largo de los siglos ha sido modificado y, curiosamente, su primera referencia documental es la de una restauración instigada por el rey Alfonso III en el año 872. Opino que es un lugar único. 

El lugar se encontraba cerrado, pero no hay problema, el día anterior contacté telefónicamente  con una amabilísima vecina que me lo abrió a la hora indicada y me proporcionó una interesante charla sobre el lugar. 




A continuación, os muestro la planta del templo tal y como la encontramos en la actualidad. La iglesia tiene planta de cruz griega con un ábside al este y un pórtico al oeste. Al NE existe un espacio utilizado como sacristía. Se ven perfectamente, por su peor factura, los añadidos posteriores en los muros originales.




En primer lugar, visitamos los exteriores. El aparejo de los muros es a base de grandes sillares bien labrados, colocados en hileras horizontales sin ninguna argamasa. La estructura es muy sólida. 

Rodeando el edificio encontramos interesantes elementos. Junto al muro sur podemos ver un arcosolio y, a su lado, una antigua y sencilla pila bautismal románica. 




Sobre ellos, unos restos nos indican que esta zona en un momento estuvo techada. Es más, aquí hubo antaño una habitación hoy desaparecida.

Al lado os muestro la ventana del ábside con su celosía que nombraré varias veces más adelante.



 
En algunos de los sillares veo inscripciones con fechas, posiblemente del siglo XVI.





Las cubiertas exteriores están restauradas casi en su totalidad siendo de teja curva salvo el tramo inicial de la nave, tras el pórtico y espadaña que el material empleado fue con losas a dos vertientes. Por cierto, Esta tan anacrónica espadaña fue elevada en el siglo XIX.

El templo tiene un escalonamiento de volúmenes que va desde el cimborrio a la capilla mayor que le da al conjunto un aspecto curiosamente piramidal.




El pórtico se encuentra al oeste y tenía con un vano en cada uno lado de sus lados, aunque la del lado sur se encuentra cerrado. Sin embargo, este no es el pórtico original, en el siglo XVII se reformó la portada añadiendo el pórtico que hoy vemos.




Y es precisamente encima de este cerramiento donde encontramos un escudo y sobre él una inscripción:

"ESTA CAPILLA FVNDO Y DOTO GASPAR RODRIGUES DE ARVO I ABBAD DE SANTA COMBA ANNO"




El interior es sencillo y marca la arquitectura visigoda que más tarde veremos en Santa María de Melque o S. Pedro de la Nave, ambos templos tratados en este blog. Una sencilla imposta recorre las naves que están cubiertas con bóvedas de medio cañón realizadas en ladrillo. Nos dirigimos directamente a la cabecera.





Accedemos a ella a través de un arco de herradura sostenido por dos pares de columnas de mármol que son, al igual que sus capiteles, de origen romano, posiblemente elementos reciclados de un templo romano anterior.




El espacio del interior es muy reducido, alrededor de cuatro metros cuadrados. Está iluminado por una celosía. Bajo esta celosía hubo en algún momento una imagen barroca de san Torcuato (más tarde escribiré el porqué).

El ábside es el punto de mayor decoración de todo el edificio. Encontramos una serie de pinturas murales del siglo XVI, por ejemplo, en el intradós del arco de herradura de entrada podemos ver el Sol, la Luna y estrellas y, también, flanqueando la ventana con celosía, la escena de la Anunciación.




Sobre lo anterior hallamos a Dios Padre con su Hijo crucificado rodeado por los cuatro evangelistas en forma de sus simbólicas figuras: un hombre alado-ángel (Mateo), buey (Lucas), león (Marcos) y águila (Juan).




Una imposta en el arranque de la bóveda está decorada en forma de un tallo serpeante del que cuelgan racimos, hojas, flores... Los capiteles están decorados con hojas de acanto, aunque existe una clara diferencia de calidad de unos a otros.




El cruce los brazos de la cruz griega forma un crucero de planta cuadrada que tiene en su parte superior el cimborrio que hemos visto desde el exterior. En cada uno de sus cuatro lados hay una abocinada ventana que da luminosidad. Está cubierta con una cúpula de arista realizada con ladrillos.




En las capillas laterales encontramos interesantes piezas. En la de la derecha tenemos un ara romana (la guía me indicó que era un altar de sacrificios del dios Marte).

Enfrente se encuentra un sencillo sarcófago de mármol blanco. La tradición dice que allí reposaron durante siglos los restos de S. Torcuato que fueron trasladados desde Guadix (Granada) hasta aquí. Más tarde serían llevados monasterio de S. Salvador en Celanova (Orense). En algunas fuentes históricas, incluso, el templo aparece nombrado como Sta. Comba de S. Torcuato.




Otro de estas curiosas piezas es un miliario romano reutilizado una vez fue vaciado conveniente. Los miliarios se colocaban al borde de las calzadas romanas para señalar las distancias cada mil passus (pasos dobles romanos pues cerraban el ciclo). Alrededor de 1480 metros.




No quiero abandonar el lugar sin mostraros una antiquísima fuente que tal vez suministraba agua a aquellos monjes. 

Muy cerca de aquí hay otro interesante lugar: los restos del campamento romano Aquis querquennis, pero eso es otra historia o quizás otra entrada...










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